Adorador
Una sola pantalla: tu próxima hora, botón «No podré asistir», lista de huecos para cubrir, fichaje al llegar, comunicación directa con tu jefe de franja y reporte de incidencias en la capilla (puerta, vela, mantenimiento).
Adoración Eucarística Perpetua
«La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesús nos espera en este sacramento del amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las graves faltas y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración.»

Nacemos como herramienta de ayuda a la parroquia en la gestión del culto eucarístico.
Cuatro pasos. El adorador toca un botón; el sistema hace el resto.
Avisa de la ausencia
El adorador pulsa «No podré asistir» desde el móvil. Sin llamadas, sin grupos.
La cascada se activa sola
Veladia avisa por push primero a la bolsa de sustitutos, luego al resto de la franja, luego a la bolsa general. Sin saturar a nadie.
El primero que acepta, cierra el hueco
Cuando un adorador pulsa «Acepto», los demás dejan de recibir avisos. Concurrencia gestionada en base de datos.
Si nadie acepta, escala al coordinador
Solo cuando agotamos la bolsa te avisamos. Lo normal es que ni te enteres.
Cada rol ve solo lo que necesita ver. Mismo sistema, distintas pantallas según quién entra.
Una sola pantalla: tu próxima hora, botón «No podré asistir», lista de huecos para cubrir, fichaje al llegar, comunicación directa con tu jefe de franja y reporte de incidencias en la capilla (puerta, vela, mantenimiento).
Estado del turno en directo, horario de entrada por GPS, supervisión de turnos e incidencias, marcas presencia. Sin papeles. Sin grupos paralelos.
Cuadrante mensual, turnos, sustituciones, resumen en directo, ficha de adoradores. Resumen y exportación de libro de registro.
Idéntica información que el coordinador de la capilla.
«Todo compromiso de santidad, toda acción orientada a realizar la misión de la Iglesia, toda puesta en práctica de planes pastorales, ha de sacar del Misterio eucarístico la fuerza necesaria y se ha de ordenar a él como a su culmen.»
Empieza por unas horas semanales… tres horas a la semana son más que nada.
«El mundo de hoy ha perdido el sentido de Dios porque ya no adora. Una hora santa al día puede cambiar el mundo.»